Calendario para padres
Calendario para padres:
Octubre de 2006, Reunión de Padres convocada por los tutores. Tras los saludos y presentaciones las recomendaciones habituales:
- Tomarnos en serio el horario de estudio diario y hacerlo cumplir.
- Respetar igualmente los horarios de comidas y de sueño.
- Facilitar a nuestro hijo un lugar fijo, iluminado y bien ventilado para que realice su tarea escolar.
- Cuidar su alimentación (equilibrada) y que tenga alguna actividad deportiva semanal. Cuidar los desayunos.
- Poner a su alcance, en la medida de lo posible, toda clase de material de consulta y/o Internet.
Sinceramente creo que gran parte de los padres asistentes cumplen su parte y contribuyen al proceso educativo de sus hijos procurándoles una atmósfera de trabajo, orden y puntualidad en casa.
Y ahora la pregunta definitiva ¿podríamos, los padres, hacer algo más ante tanto abandono, ante tanto fracaso escolar? ¿Deberíamos cerciorarnos sobre el ambiente del centro escolar que frecuentan nuestros hijos para comprobar si existen igualmente las condiciones favorecedoras del trabajo intelectual que se nos aconsejan en las reuniones de padres? Condiciones que parecen obvias pero que a veces no se dan o se ven entorpecidas por informaciones -¿deformadoras?- que intranquilizan a nuestros hijos presentándoles, como propias de su edad, conductas que naturalmente exigen su implicación emocional y las energías que nosotros quisiéramos que dedicasen al estudio.
No se trata de considerar a nuestros hijos inmaduros “sine die”. Todo lo contrario. Se trata de que también en el centro educativo se tenga en cuenta el esfuerzo que la familia hace por transmitir a los hijos la necesidad del autodominio en los aspectos más personales –comer, beber, relajación y tiempo de ocio, dependencia afectiva y apetencia sexual-.
Queremos hijos maduros que sean capaces de controlarse de forma autónoma y a eso se aprende poco a poco, a lo largo de la infancia y de la adolescencia. Lo otro, las adicciones a la comida en exceso, a la bebida, a las drogas, las dependencia afectivas o las incontinencias sexuales no nos parecen distintivos de buena educación, aunque se permitan en centros con “excelencia” en los contenidos curriculares.
La experiencia nos dice que son esos desórdenes los que alejan a los alumnos de los estudios poco a poco, cuando no les encaminan hacia problemas propios de la vida de adultos.
Mayo de 2007: ¿habremos elegido bien el centro educativo de nuestro hijo?
El sobrino de Atilano Nicolás
