La rebelión de los clones, ¿ficción o realidad?
Juan Antonio, Juanillo para nosotros, lo soltó durante la partida de dominó, con la misma fuerza con la que se suelta el seis doble:
- Ya tengo el argumento de mi primera novela. Y será un premio Planeta, por lo menos.
Como te quedaste, querido tío, con la ficha en el aire, mirando con cara de sorpresa, añadió:
- Va de “clones”. Se titulará “La rebelión de los clones”. La tercera guerra mundial, porque la guerra vende mucho.
Todos estuvimos de acuerdo en que aquello parecía no tener mucho sentido y que además el tema de los clones no despertaba el interés de la gente. Pero Juanillo insistió:
-¿Cómo que no? Pero si todos lo días hablan de “clones” en el telediario… Además la Ingeniería Genética es el futuro. Cada niño nacerá con su clon de recambio: que se le estropea el corazón, para eso está el otro niño. Se le quita el estropeado y se la pone el nuevo. Todas las madres, que son muy madres, darán a luz a su hijo y a uno o dos clones, por si acaso.
En cuestión de 20 años tendremos una generación de ciudadanos de primera y uno o dos generaciones de “clones”. Entonces surge el problema: los clones se rebelan. Porque lógicamente, lo que le sirve al “ciudadano” de recambio, tomado de un clon, también le puede servir al clon, tomado de “original”. Y así nos encontramos metidos en la tercera guerra mundial.
Tendrías que haberte visto la cara, querido tío. La tuya y la de los demás que escuchábamos a Juanillo. Pero Juan Antonio continuó:
- Sólo tengo un problema sin resolver. Porque en la antigüedad, el hijo de esclavos era automáticamente otro esclavo. En mi novela el “original” y el “clon” tienen la misma procedencia biológica. ¿Cómo podríamos determinar quién tiene derecho a ser lo uno o lo otro?
Y después de esta pregunta se suspendió la partida hasta otra ocasión más propicia.
El sobrino de Atilano Nicolás
